Aprender a restaurar es aprender a mirar el tiempo con amor

Mis clases son personalizadas y completamente prácticas.
Desde el primer día, cada alumno trabaja con su propio mueble, aprendiendo desde la experiencia directa a reconocer los materiales, respetar la historia de cada pieza y aplicar las técnicas tradicionales con sensibilidad y criterio.

Más que una formación técnica, es una experiencia de conexión:
con el arte, con el oficio y con uno mismo.
Aquí se aprende a trabajar desde las manos, a despertar la creatividad y a disfrutar del proceso de dar nueva vida a lo que parecía perdido.

Restaurar enseña paciencia, respeto y belleza. Es un viaje que transforma tanto al objeto como a quien lo crea.

Restaurar es mirar con amor lo que otros dieron por perdido.

 ¿Te gustaría aprender a restaurar?

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